sábado, 5 de noviembre de 2016

Berenguela. Soneto enero 2017

Me ha resultado muy difícil completar el soneto de este mes. Si la escritura tiene una parte de inspiración y otra de transpiración, en este poema el porcentaje de la primera solo debía de ser del 1%. Por tanto, para crearlo he tenido que sudar bastante. Generalmente escribo sobre cosas que me pasan o me afectan y supongo que por eso me resulta sencillo. En este caso la temática me parecía interesante y por eso la elegí, pero no me sentía implicado.
   La historia de Berenguela de Navarra y Ricardo Corazón de León es posible que sea una de esas en las que la realidad supera la ficción. Por desgracia, es muy poco lo que sabemos con certeza. De Ricardo se ha dicho que era homosexual, aunque no todos los historiadores están de acuerdo. Hay quien piensa que le daba a todo: hombres, mujeres y niños. De la relación entre ambos reyes aún sabemos menos. La versión más extendida es que el matrimonio no llegó a consumarse, aunque esto también es algo no aceptado universalmente. De Berenguela, una mujer en la Edad Media, los datos que nos han llegado son mínimos. Posiblemente nació en Tudela entre 1165 y 1170. Murió en Le Mans en 1230. Sus sentimientos hacia Ricardo Corazón de León son una incógnita. Lo mismo estaba enamorada de él, que era lesbiana o asexuada. El abanico de posibilidades es infinito.
   Hasta lograr dar con el resultado final he hecho varias pruebas. Primero enfoqué el soneto desde un punto de vista “histórico”. Quería hablar del viaje de Berenguela a Italia y luego a Chipre, donde se casó con Ricardo. Después me decanté más por lo social: la situación de Berenguela como una reina que no puede elegir con quien casarse (su matrimonio fue un acuerdo político) y compararla con la de una plebeya que es pobre pero puede retozar en el heno con quien le place. Más tarde hice un intento de combinar el punto de vista de Ricardo y el de Berenguela. Ninguna de esas pruebas me dejó satisfecho. El soneto final está escrito como si lo hubiera hecho Berenguela. Es ella la que nos habla. Está enamorada de Ricardo pero él la ignora. Los amores no correspondidos siempre me han parecido muy poéticos.
 
 
 
 

miércoles, 2 de noviembre de 2016

Angustia. Soneto mes de diciembre 2016


Una madrugada me desperté angustiado. Había tenido algo parecido a una pesadilla. No era tal en el sentido de que no había, por decirlo de alguna manera, una trama. No estaba soñando sobre algo concreto. Era como esas láminas que se utilizan en el Test de Rorschach y que no son más que manchas de tinta que nuestro cerebro convierte en imágenes. Ese sueño no tenía nada pero mostraba mucho: miedo a envejecer, a perder a mis seres queridos, a ser rechazado y vivir con deseos nunca satisfechos... Era tan fuerte esa sensación que lloré. Me ocurrió mientras estaba en Tailandia. Llevaba varios días durmiendo poco y mal y eso pudo influir. No encuentro otra explicación ya que algo así es impropio de mí. Cuando se me pasó vi claro que tenía que escribir un soneto sobre lo que me había ocurrido. Abandoné un proyecto que ya tenía iniciado para el mes de diciembre y me propuse contar algo de esa angustia aún sabiendo que mi capacidad y catorce versos no iban a ser suficientes para reflejar ni una milésima parte de lo que había sentido.
 
 



 

martes, 1 de noviembre de 2016

La acera es mía. Soneto noviembre 2016


Suelo ir a casi todos los sitios caminando. Esto antes se consideraba saludable pero actualmente, en Pamplona, es una actividad de riesgo. Algunas bicicletas han tomado las aceras con la idea de echarnos a los peatones de ellas. Sus arremetidas contra los transeúntes recuerdan a las cargas de caballería. He intentado meterme en la cabeza de uno de estos «bicicleteros». Supongo que lo que piensan es lo que he escrito en el soneto titulado La acera es mía.
 
 


Hay una versión cantada de este soneto que puedes ver en YouTube:




 

martes, 25 de octubre de 2016

La Ojo. Presentación


Hace varios años empecé a escribir una historia a modo de ejercicio. Hacía poco que había terminado Cuadrícula Trébol y quería hacer algo completamente diferente. Cuadrícula es una novela difícil para el lector: muchos personajes, algunos de nombres imposibles, saltos en el espacio y el tiempo, descripciones interminables... El objetivo de la nueva historia era que resultara asequible para todo el mundo. Con ese propósito decidí ubicar la trama en el presente, buscar un desarrollo lineal, que predominara el diálogo sobre las descripciones y pocos personajes y bien definidos. Así nació La Ojo. El entusiasmo inicial me duró poco y cuando llevaba escritas unas setenta páginas la abandoné. Estuvo “congelada” más de un lustro. En marzo de 2016 me entró, de nuevo, la fiebre literaria y la retomé. Puesto que es una historia muy simple y breve, para julio ya la tenía terminada. Hubo varias personas que se leyeron el borrador, hicieron correcciones y me dieron consejos muy útiles. A todos ellos les debo mi gratitud. Sus nombres figuran en la novela.


Sinopsis:

Esta novela sigue la vida de Pilar desde la infancia, en la década de los setenta del siglo pasado, hasta la edad adulta avanzada, al inicio de la segunda década del siglo XXI. En gran parte, su existencia está influenciada por su inclinación sexual: se siente atraída por las mujeres. En su niñez la palabra lesbiana jamás se menciona. Ella ni siquiera es consciente de que lo es. Son los demás los que perciben esa tendencia y los que la tratan de un modo diferente por ello. Marcada con ese estigma, Pilar tiene que enfrentarse a enemigos externos e internos en una maduración que es, además, paralela a la que sufrió España en esas décadas. Los ojos de la protagonista nos muestran el devenir de varias ciudades (Zaragoza, Madrid, Barcelona, Valencia) y de diversos personajes, todos ellos tan singulares como ella. Enfrentada a todo tipo de circunstancias adversas, la historia de Pilar es la historia de una luchadora que intenta sobrevivir con dignidad.


La Ojo es una autoedición. Solo puede comprarse en Amazon, tanto en papel como en libro electrónico. Si quieres ir al sitio de venta, copia el siguiente enlace y pégalo en tu navegador:


https://www.amazon.es/Ojo-Andr%C3%A9s-Garralda-Luquin/dp/B0DBF5YCBP/ref=sr_1_6?dib=eyJ2IjoiMSJ9.O32bfUwo3AwLML0EsBljb77U5QW0UruoKzzaeME56d5LRFdJs048UjIwPGlYBPPuLcnvtubsTN0ijAc3kf5aOz4EI-ZxegrrJd6e-alQDjcGsxX5_nKpgwjjU70VnqzL3b4_F34MIxmRC7hIkbXmtg.RYJVOpvTpCT9nsO5zZh9Ahm4vBg9lCktiZVi2lF6nMI&dib_tag=se&qid=1722275441&refinements=p_27%3AAndr%C3%A9s+Garralda+Luquin&s=books&sr=1-6




sábado, 1 de octubre de 2016

Chronos. Sonetos octubre 2016


Hace un año que escribí el primer soneto. Como me ocurre siempre desde hace unos lustros tengo la impresión de que el tiempo ha pasado muy rápido, casi sin enterarme. Sin embargo, cuando miro hacia atrás con detenimiento veo que han sucedido muchas cosas. En mi caso la mayoría buenas; no puedo quejarme. A nivel literario he escrito una obra de teatro, una novela y un buen montón de sonetos. En cantidad no está mal. En calidad, si me atengo al éxito que han tenido, me temo que no es para estar orgulloso. Aun así, no tiro la toalla. Quién sabe si a base de insistir no acabaré encontrando el camino para crear algo que merezca la pena. De momento, para octubre cuelgo en el blog dos nuevos sonetos. Al primero de ellos lo he titulado Chronos y, obviamente, va sobre el tiempo cronológico, que es el tema que me ha venido a la mente en estas fechas. El segundo lleva un título mucho menos evidente: Rinocerontes. Hace unos años leí una noticia en la que se decía que los rinocerontes del Masai Mara corrían el peligro de extinguirse porque quedaban muy pocos en una extensión tan grande que era difícil que los machos y las hembras se encontraran. En definitiva, que vagaban solitarios sin posibilidad de acoplarse. En el caso de los humanos ocurre que, en general, estamos muchos en poco espacio. Eso, en teoría, facilita los encuentros. Sin embargo, es bien conocido por todos que no siempre esos encuentros llegan a buen puerto. En el soneto he contemplado cuatro posibilidades. En el primer cuarteto la voz en primera persona “utiliza” a su pareja, pero no la ama. En el segundo la voz en primera persona ama, pero no es correspondida. En el primer terceto la persona busca, pero no encuentra. No es necesariamente una falta de oportunidades. Intento reflejar la actitud de aquellos individuos que prefieren la búsqueda al encuentro o que evitan encontrar por miedo a atarse. En el último terceto la pareja funciona. Si yo fuera más dado a los cuentos concluiría con un “… y fueron felices y comieron perdices”. Pero no es el caso. Aunque les va bien, cada uno sigue siendo uno. No me creo eso de que dos personas emparejadas pasan a convertirse en una sola. La matemática, que se ajusta más a la realidad que la poesía, no admite esa opción. Por mucho que dos humanos se quieran cuando le duele una muela a uno de ellos el otro no siente el mismo dolor. Podrá darle consuelo, pero eso no cura, solo alivia.




 
 


 

jueves, 1 de septiembre de 2016

El guitarrista. Sonetos Septiembre 2016


El pasado 31 de julio estuve en un recital de guitarra en Mendigorria. Era uno de los actos del Festival Internacional de Música que se celebra en esa localidad cada año. El intérprete era Sanel Redzic y el lugar en el que se celebró la iglesia de San Pedro. El guitarrista se colocó en un pequeño escenario que estaba algo más elevado que el nivel al que se sentaba el público. Rodeaban al escenario bancos por sus cuatro lados. Tuve la suerte de poder colocarme en uno de los más próximos. No había nada que me separara del intérprete, que estaba a unos dos metros de distancia. La mayoría del público busca colocarse donde mejor se oye, como es natural. Yo, en cambio, prefiero los lugares en los que mejor se ve. Me dijo en una ocasión una persona que lo que a mí me gusta es ver el sufrimiento del artista. Aunque no es del todo exacto, algo de razón llevaba. En el recital de ese domingo pude ver ese sufrimiento y otras muchas cosas más. Creo que Sanel Redzic pasó por varios estados mientras interpretaba. Sin duda, el sufrimiento fue uno de ellos. Algunas de las obras que tocó eran muy exigentes técnicamente. Sudaba profusamente y su respiración no siempre era regular. Podía saber por la frecuencia e intensidad de esta última qué fragmentos le exigían mayor esfuerzo. También vi a Sanel disfrutar. Había momentos en que parecía trasportado por el sonido: lanzaba la guitarra hacia delante y viajaba al unísono con las notas que acababa de tocar. Sin duda, fue un recital especial, de esos que consiguen una perfecta comunión entre música, intérprete y público. Tan especial que he escrito el soneto El guitarrista inspirado por él.

Para que el lector pueda hacerse a la idea de lo que fue realmente el recital he pedido a Teobaldos (Javier Monreal) permiso para reproducir la excelente crítica que publicó el pasado día 3 de agosto en el Diario de Noticias. Me gustaría haberla hecho yo, pero no tengo ni la mitad de su experiencia ni la décima parte de su oído. De pequeño toqué la guitarra y el acordeón. En ambos casos con poca destreza y ningún talento. Quizá por eso siento tanta admiración por los virtuosos de la música. Me maravilla su capacidad. También su dedicación, porque está claro que para tocar como lo hizo Sanel no basta con tener un don, hay que cultivarlo con montones de horas de sacrificio. A continuación pongo la reseña de Javier Monreal sin cambiar ni una coma. Disfrútenla.

“ATRAPADOS POR LA GUITARRA.

XIII Festival de Mendigorría. Sanel Redzic, guitarra. Programa: Rondó brillante de D. Aguado. Homenaje a Debussy, de M. de Falla. “Choro da Saudade” de Barrios Mangoré. Fantasía sobre la Traviata de Tárrega. Partita BWV 1004 de J. S. Bach (transcripción a la guitarra del propio intérprete). Lugar: Iglesia de San Pedro de Mendigorría. Fecha: 31 de julio de 2016. Público: buena entrada, más de 150 personas (10 euros).

El público, en esta ocasión, arropaba con cercanía al guitarrista, bien situado en una tarima, que permitía sentir su respiración, su pulsación, y los matices más delicados; a la vez que el majestuoso espacio de la iglesia, amplificaba, de modo natural, el sonido con una acústica excelente para este instrumento, siempre íntimo y que habla al oído. Se consiguió la atmósfera ideal para apreciar la espectacular desenvoltura del complicado entramado técnico de las obras, y a la vez, la transparencia de la carga emotiva que aportan las partituras y el intérprete, en un recital con el riesgo evidente de tal exposición  -cargado de pasajes de gran virtuosismo-, donde no se puede escapar ni una mala posición del dedo, porque todo se nota.

El joven guitarrista Sanel Redzic (Bosnia Herzegovina 1988), afincado en Weimar, nos ofrece un recital completísimo: compositores españoles, con un precioso apunte del paraguayo Barrios Mangoré; y J. S. Bach, que, como es bien sabido, sienta cátedra en cualquier intérprete, máxime si es con la transcripción de una partita, de endiablada digitación.

Se presenta el guitarrista con el Rondó Brillante de Aguado, un clásico de la guitarra; a partir de ahí vemos que no estamos ante un intérprete que solamente controla bien la técnica, sino, ante un músico que investiga sonidos, que, basándose siempre en un bien armado timbre redondo y sólido, investiga otros colores, consiguiendo matices de sonido abierto, cuando quiere, de diversa intensidad metálica en la tímbrica, de finísimo pellizco en los matices más piano. Por otra parte, a lo largo de toda la velada, consigue que nos olvidemos de que la música se mide, a favor del devenir del flujo constante de la expresión. En los tempos lentos todo se multiplica y expande –esos calderones colgados de la nave-, y claridad meridiana en el punteo.

Un acierto absoluto el programar la única obra que escribió Falla para guitarra: su homenaje para la tumba de Debussy: no se suele interpretar, y fue una lección de contención, de esencialidad, de delicadísima versión de la habanera –que tanto gustaba a Debussy-, en este caso, sin salirse del matiz elegíaco de la obra, sin concesiones a rasgueos coloristas o entretenida danza, sino tal como la quería Falla: austera, descarnada, profunda, a veces un poco aristada.

En otro campo de los sentimientos, el, también guitarrista, y compositor paraguayo, Barrios Mangoré es de especial predilección del intérprete, y sobre él vuelca –en su Choro de Saudade, y, como propina, en el vals opus 8- esa entrañable morriña de una infancia difícil (guerra de Bosnia); es una versión acogedora y humana de los sentimientos, pero, sin blandenguería; arrancando de las cuerdas la tristeza y dejando la bella melancolía. Como contraste, Sanel nos hace un gozoso recorrido por la Traviata de Verdi / Tárrega, buscando colores brillantes y más mates, según la escena; con un “Adio del pasato” muy sentido y cimentado por el tan guitarrístico trémolo.

De la partita de Bach sólo podemos decir que nos metió de lleno en el torbellino musical del compositor. En la “allemande”: una limpia, poderosa y concreta matemática; en la “courente”, el virtuosismo del que hace gala el intérprete –siempre al servicio de la música, no de la exhibición- multiplica milagrosamente los dedos. La “zarabanda” aporta calma, para luego –en la giga- volver al vértigo bachiano. La chacona es especialmente sentimental, un Bach muy bien traído a este siglo, y al humanismo del intérprete. De segunda propina: un recogido Satie. Sanel Redzic vuelve a Puente la Reina el sábado 6 de agosto (20,30), no se lo pierdan.

TEOBALDOS.”


Siempre he publicado los sonetos tanto en Facebook como en el Blog. El concierto de violonchelo es la primera excepción. No lo he subido a Facebook por miedo a que se malinterprete. Es un soneto que no refleja lo que pienso. Se trata de una broma. En términos musicales sería un divertimento. Si se lee sin esta explicación previa puede pensarse que odio el violonchelo, cuando realmente no es así. Pocos días después del recital de guitarra que me inspiró El guitarrista acudí, también dentro del XIII Festival de Mendigorría, a uno de violonchelo. Estuvo muy interesante y el intérprete demostró que tenía muchísimo talento. No tuvo nada que ver con el anterior. Aquí no se buscaba tanto la armonía, la melodía y la emoción. Fue algo más ambicioso. De alguna manera se dio un repaso a las posibilidades de este instrumento. Sinceramente, mereció la pena. A pesar de ello, ese día los amigos teníamos el humor un poco ácido y comenzamos a bromear sobre el recital. Eran chistes inocentes; un pasar el rato al modo de corrillo en la corrala. La cuestión es que me sentí inspirado para escribir un soneto poco serio. Como he dicho al principio, un divertimento. Espero que ningún violonchelista se lo tome a mal. Si alguno se molesta, siempre podrá vengarse obligándome a escuchar las seis suites de Bach seguidas.


El tercer soneto de este mes de septiembre tiene nombre propio: Alicia. Lo he escrito para Alicia Zubicoa. Aunque el poema incide en aspectos de nuestra amistad y tiene algunos elementos que pueden resultar incomprensibles para personas que no nos conozcan, creo que en conjunto se entiende bien y que no requiere una mayor explicación.
 








 

lunes, 1 de agosto de 2016

Métrica. Sonetos agosto 2016



Tengo que confesar que he leído muy poca poesía. No es un género literario que me entusiasme. A la hora de entretenerme prefiero una novela. Si empecé a escribir sonetos, fue porque en ese momento estaba aburrido. Me dio por ahí, sin más. Lo mismo me podía haber apetecido hacer encaje de bolillo. En ese caso, quién sabe si ahora no tendría todo un ajuar de sábanas maravillosas. Posiblemente hubiera sido una afición más útil que la poesía. Pero a lo hecho, pecho. Aunque no me siento poeta, ni tengo interés en llegar a serlo, voy a intentar hacerlo bien. Otra cosa es que lo logre. Para ello una de las cuestiones que tengo que mejorar es la métrica. Muchos lectores me han criticado que no me ajusto a ella. Es cierto. Hasta ahora era algo a lo que no prestaba atención. Ya el mes pasado intenté reconciliarme con las reglas más básicas. Para el soneto de este mes estaba dispuesto a seguir sus principios a rajatabla. Al final no va a ser así. Después de estudiármela en varias páginas web, he llegado a la conclusión de que lo de la métrica es casi una religión fundamentalista. Hay mil normas, muchas veces contradictorias. Además, por cada regla hay montones de excepciones. He leído por ahí que muchos escritores evitaban las sinalefas y otros recursos para no meterse en “líos” métricos. Algunos apuntan a que una de las causas del abandono del soneto ha sido, precisamente, estas normas tan “castrantes”. Es indudable que el soneto tiene mucho encanto. El hecho de ajustarse a una rima y a una estructura concreta es parte de ese encanto. Sin embargo, hay un límite para todo. De la misma manera que una persona puede divertirse mucho en una habitación (con su pc, su radio, su tele, etc.), sin necesidad de tener el espacio infinito ante sí, parece difícil que pueda divertirse si se le deja en una habitación con un bozal, un cinturón de castidad y metido en una jaula. Lo primero sería moverse dentro del soneto con algún margen de libertad. Lo segundo es intentar aplicar una métrica irracional y contradictoria hasta el extremo. Dicho esto, y que me perdonen los fundamentalistas de la poesía, en mis sonetos me voy a circunscribir a unas normas concretas (que, en general, son admitidas por la mayoría y que entran dentro de lo que yo considero razonable), que serán las siguientes: añadir una sílaba más a las agudas, restar una a las esdrújulas y aplicar la sinalefa siempre, excepto cuando la segunda vocal sea tónica. De entrada, no usaré la diéresis ni la sinéresis, salvo causa mayor. De la acentuación, paso. Lo siento por el verso sáfico, el heroico y demás. Me voy a centrar en el verso anárquico: mi pequeña válvula de escape.
            Con lo dicho en mente, empecé a escribir el poema que he denominado "Métrica". En él vuelvo a utilizar la idea de Lope de Vega de escribir un soneto hablando del soneto (en este caso centrándome en la métrica). Ya lo hice en el que escribí en octubre. Es un recurso que me gusta. Algunos pensarán que soy un mero imitador. Es posible. Una vez preguntaron a Tricicle, en una entrevista en la televisión, cuál era el secreto de su éxito. Ellos respondieron que ya estaba todo inventado y que la clave era hacer las cosas bien. Puesto que los considero unos genios de nuestro tiempo, me ciño a sus enseñanzas de la misma manera que hago a las de Lope, al que menciono a modo de tributo en el último terceto.
            Para conocer mejor las reglas de la métrica he leído algunos sonetos que se daban a modo de ejemplo. Al hacerlo, me he dado cuenta de que muchos poemas no son nada concretos. Algunos autores prefieren trasmitir algo: una sensación, un pensamiento, un estado..., a contar algo. Mi perfil no va por ese camino. Soy mucho más de la física que de la metafísica. Sin embargo, si pretendo ser algo más poeta no puedo limitarme, como hasta ahora, a hablar de temas específicos. Debo intentar hacer poemas en los que no lleve al lector de la mano. El objetivo es darle un vehículo y que sea él quien se dirija hacia donde prefiera su mente. Con este objetivo escribí "Fases". Me cuesta valorar el resultado final. Uno no es buen crítico de su propia obra. Posiblemente ha quedado mucho más concreto de lo que era mi intención. Será un tema en el que tendré que mejorar. También habrá que mejorar en lo que a la “sonoridad” se refiere. Si existen unas normas de acentuación, será por algo. Estoy seguro de que los sonetos con ese aspecto bien elaborado tendrán un mejor ritmo. Para mí, la musicalidad de los míos es un misterio. Tengo “mal oído”. Otra faceta que tendré que explotar en los meses venideros.




Existe una versión audiovisual del poema "Métrica" en la que se explican algunas de las características del soneto. Puedes verla a continuación:








viernes, 1 de julio de 2016

La plaza de toros. Soneto julio 2016

En Pamplona, el mes de julio y los Sanfermines son casi sinónimos. La fiesta tiene tantas peculiaridades que es una buena fuente para crear sonetos. En años venideros es posible que beba de nuevo de ella. El de este dos mil dieciséis lo he dedicado a una corrida de toros.





miércoles, 1 de junio de 2016

Del placer y el dolor. Soneto junio 2016


El tema que he elegido para el soneto del mes de junio es el masoquismo. Me parece una de las conductas humanas más poéticas.