miércoles, 1 de abril de 2026

El mar. Soneto abril 2026



El mar tiene un atractivo incuestionable. Varias veces he comentado con amigos que algunas ciudades costeras, aunque urbanística y arquitectónicamente sean mediocres, por tener mar nos resultan bonitas.

   Viví cinco años junto al mar. Cuando estuve en Menorca alquilé una casa que estaba muy cerca de la playa. Desde la ventana veía el Mediterráneo. Una de sus versiones más bellas. Ahora es algo que no volvería a hacer. La estética es importante, y ahí era maravillosa. Hoy valoro más otros aspectos. Vivir en la costa tiene sus inconvenientes. Uno de ellos es el ruido. El mar suena. Cuando está picado, suena muchísimo. Hay quien dice que eso le relaja. No era mi caso. A mí ese ruido me ponía de los nervios. Otro elemento a tener en cuenta es la humedad. En mi casa había tanta que te acostabas en la cama y tenías la impresión de que las sábanas estaban mojadas. En estos momentos vivo en el interior. Desde luego el paisaje que veo desde mi ventana es mucho menos bucólico, pero tengo bastante silencio y nada de humedad.

   En el soneto de este mes hablo de lo que realmente siento por el mar. Me atrae, pero también me da miedo. En mi época en Menorca salí unas cuantas veces a navegar. En la mayoría de las ocasiones con barcas pequeñas y destartaladas. Esa es otra cosa que no sé si haría a día de hoy. En aquel momento no tenía ningún miedo a naufragar ni a ahogarme. Curioso que siendo más viejo y teniendo menos que perder le tema más a la muerte.


Existe una versión audiovisual recitada por Luis Fernández Reyes.





domingo, 1 de marzo de 2026

Libre. Soneto marzo 2026

 


Los seres humanos tenemos muchas necesidades. Algunas son físicas, como comer, evacuar, dormir, etc., y otras emocionales: amor, compañía, consuelo… La obligatoriedad de aliviar esas necesidades hace que no podamos ser completamente libres. De hecho, el concepto de libertad es subjetivo y relativo. Es más una idea que una realidad. Nino Bravo cantaba “libre como el sol cuando amanece”, pero el sol no es libre. Está sometido a las leyes de la física y del universo. Explico todo esto porque quiero dejar claro que estoy muy lejos de tener un concepto idealizado de la libertad. De hecho, es fácil que el soneto se interprete mal. El lector puede pensar que me quejo de que no soy libre, cuando no es así. Lo que me molesta es que me estén diciendo constantemente que lo soy. Tengo cierto grado de libertad. Vivo en España, lo que supone un alivio en comparación con otros países. Aquí no te imponen un dios y te dejan tener sexo consentido con quien quieras. Sin embargo, hay varios deberes que cumplir, que supuestamente son por nuestro bien. Uno de ellos es la obligatoriedad de la educación. Si no llevas a tu hijo al colegio, el Estado te lo quita y lo entrega a otra familia. Eso es algo que la sociedad ha asumido como normal. A mí me plantea bastantes dilemas éticos. Otra de las cosas que es obligatoria es trabajar para el Gobierno. Ese esfuerzo que realiza el ciudadano lo entrega en forma de impuestos. En mi caso, entre impuestos directos e indirectos, al año trabajo siete meses para el Estado y cinco para mí. No soy un esclavo, sino un medioesclavo. Los diferentes gobiernos hacen con el dinero que recaudan lo que les da la gana. Yo, a mis 62 años, no he decidido nada de nada.



domingo, 1 de febrero de 2026

Neurotransmisores. Soneto febrero 2026

 



La expresión “hay química entre ellos” me gusta. Toma una pincelada de ciencia para decir que dos personas se atraen. Al que se le ocurrió debía de estar estudiando los neurotransmisores. Si hoy preguntamos a Google cuál es el motivo de que dos individuos se gusten, nos responde lo que a continuación pego:

   “La atracción entre dos personas es un complejo proceso científico impulsado por la neuroquímica (dopamina, oxitocina, serotonina), la biología (feromonas, compatibilidad del sistema inmune) y la psicología (empatía, sincronía, intereses comunes), que involucra la liberación de químicos para generar euforia y apego, buscando la reproducción y la conexión, y se evidencia en la atención focalizada y la resonancia fisiológica mutua.”

   La verdad es que semejante explicación le quita bastante romanticismo al asunto.

   No creo que el resumen de Google sea suficiente para explicar los motivos de la atracción física entre humanos. Seguro que algo se nos escapa. Mientras lo descubrimos, disfrutemos unos de otros.


Existe una versión audiovisual recitada por Luis Fernández Reyes:





jueves, 1 de enero de 2026

Envejecer. Soneto enero 2026

 


Empecé a escribir el soneto «Envejecer» en un tono pesimista, aunque sin ser consciente de ello. Me pasa con mucha frecuencia. Tiendo a reflejar más veces las cosas malas de la vida que las buenas. Es un poema que no escribí de un tirón. Primero hice los dos cuartetos. Luego pasó un tiempo en el que lo ignoré. Fue al retomarlo cuando me di cuenta de que era muy negativo. Mostraba una visión del envejecimiento muy oscura. ¿Seré un edadista antianciano? Espero que no. Sería ridículo que yo, que ya he cumplido los sesenta y dos años, tuviera animadversión a los viejos. La explicación de por qué estaba resultando tan desolador ya la he dado al principio: tengo una tendencia natural a centrarme en lo peor, tendencia que traté de corregir mientras lo terminaba. Intenté por todos los medios ser positivo en los tercetos. El resultado final ha sido un soneto bipolar, con una parte depresiva y otra maniaca.




miércoles, 24 de diciembre de 2025

Villancico 2025

 


Cada año me gusta grabar un vídeo para felicitar la Navidad y desear lo mejor a todas aquellas personas que, como tú, visitan mis redes sociales. En esta ocasión me he atrevido a cantar un villancico. He escrito la letra, que por supuesto es un soneto, he creado la melodía (espero que mi subconsciente no me haya hecho una mala pasada y haya plagiado a alguien sin darme cuenta) y me he atrevido a cantarlo, aunque en esto último he hecho algo de trampa. Canto todo el villancico, pero he añadido tantas capas de inteligencia artificial (voces e instrumentos) que he quedado enterrado en el fondo de la música y casi no se me escucha.

    Muchas gracias por seguir mis obras. Como he dicho al principio, te deseo lo mejor. No solo para estos días navideños, sino para el 2026 y años futuros.





sábado, 20 de diciembre de 2025

Hoy se baila. Soneto



De vez en cuando me gusta mirar en Internet vídeos de gente corriente bailando. Puedo pasarme minutos y minutos haciéndolo. Me encanta. Son de las cosas menos tóxicas que circulan por la red. Personas ordinarias divirtiéndose afrontando el reto de un baile. He querido poner mi granito de arena a esa forma de entretenimiento. Lo he hecho escribiendo un soneto y trasformándolo en una canción con la ayuda de un programa de inteligencia artificial, concretamente con Suno. Con la letra y la música solucionadas, solo me faltaban dos cosas. Una era la coreografía. Para ello he contado con la ayuda de Cecilia Maisón. Ella lleva años haciendo danza contemporánea. No solo ha hecho la coreografía, sino que también la ha bailado. La acompañan mis amigos Fran Barberena y Jose Antonio Moler. Estos dos, como suele decirse, se apuntan a un bombardeo.





 

lunes, 1 de diciembre de 2025

Testamento. Soneto diciembre 2025


 


El soneto de este mes refleja una situación tan triste como frecuente. A uno de los miembros de la pareja (en el caso del poema a la mujer) le diagnostican una enfermedad mortal. A partir de entonces saben que están pasando sus últimos momentos juntos. Ella quiere que él continúe con su vida tras su muerte. Lo anima a que se divierta, a que sea feliz y a que la olvide. Ese es su testamento, testamento que a él le resulta más doloroso que liberador.



Enlace a la versión audiovisual recitada por Luis Fernández Reyes:



sábado, 1 de noviembre de 2025

Un cadáver envuelto en una lona. Soneto noviembre 2025

 



El interés en escribir este soneto me lo generó una imagen que vi en un informativo. No recuerdo muy bien la noticia. Lo que me llamó la atención fue que sacaban de un edificio un cadáver envuelto en una lona. Podríamos decir que, en ese momento, ese muerto era un objeto. Sin embargo, en el pasado habría sido una persona con sus alegrías, amores, maldades, disgustos y toda la sarta de vivencias y aprendizajes que nos convierten en humanos. Esa fue la premisa inicial. La idea me parecía buena. La ejecución no lo fue tanto y el resultado final todavía lo es menos. No logré plasmar lo que tenía en mente.

Cuando estaba preparando la versión audiovisual leí otra noticia que, una vez más, influyó en lo que estaba haciendo. En ella se hablaba sobre la cantidad de personas que fallecían solas. De muchas de ellas nadie se percataba de su muerte hasta pasado más de un año. En el vídeo intento plasmar una situación similar. Recita Luis Fernández Reyes.









miércoles, 1 de octubre de 2025

Silencio. Soneto octubre 2025

 



Ya he comentado en alguna entrada anterior que soy de los que opina que cada pareja es un mundo. En algunas, los dos componentes se pasan la vida pegados el uno al otro: duermen, comen y hasta trabajan juntos. Otras prefieren darse más espacio y dosifican las horas que comparten. Las hay que viven en casas diferentes y se juntan solo de vez en cuando. Todo vale si el amor triunfa. También varía mucho la forma en que se comunican entre ellos. En algunas se lo cuentan todo mientras que en otras prefieren mantener áreas privadas. Algunas hablan sin parar; otras se comunican muy poco. Y todo esto está muy bien si funciona. El problema de la pareja protagonista del soneto “Silencio” es que ya no funciona. Aquí la comunicación se ha perdido porque también se ha perdido el amor. Les falta el valor para separarse. Ya no se quieren; solo se toleran. Para mejorar esa tolerancia, callan. En parte porque no tienen nada que decirse y, en parte, porque si se dicen algo, tal vez hagan estallar en pedazos su mundo de calma tensa.