jueves, 1 de abril de 2021

Minuto de silencio. Soneto abril 2021

 



He escuchado muchas veces frases similares a esta: “Todos somos iguales. Tenemos los mismos derechos y las mismas obligaciones.” Afirmaciones así, que llenan las bocas de políticos, sacerdotes, filósofos, humanistas…, no me las creo. La realidad que yo percibo es bien distinta. Nadie es igual a nadie. No todos tenemos los mismos derechos ni las mismas obligaciones. El azar, la naturaleza, la estructura social, etc. hacen que ninguno empecemos la carrera en la misma línea de salida ni que nos encontremos los mismos obstáculos mientras nos dirigimos hacia la meta, meta que también cambia de unos a otros. Por dar un dato “aséptico”: si vienes al mundo en Nigeria, tu esperanza de vida es de 60 años mientras que si lo haces en Alemania es de 80. Es decir, 20 años más o menos de vida simplemente por nacer en un sitio u otro.

Del mismo modo que no somos iguales en vida tampoco lo somos cuando morimos. Hay quien, pese a haber sido una persona buena y ejemplar, ha muerto en una residencia de ancianos de COVID y ha terminado siendo incinerada en la más absoluta soledad. En cambio, hay otros que cuando fallecen parece que va a llegar el fin del mundo. Se organizan funerales de estado y se viste de luto a toda la población. También se quiere imponer la pena, algo que, obviamente, es imposible. En estos casos es cuando se obliga a los ciudadanos a guardar un minuto de silencio. Aunque lo que, aparentemente, se pide es mostrar respeto por el fallecido, lo que en realidad se hace es una demostración de fuerza. Los que manejaban el poder junto al muerto quieren dejar claro que, aunque uno de ellos haya desaparecido, otro similar ocupará su lugar.

Este poema está incluido en el libro "Sonetos 2015-2024"


lunes, 1 de marzo de 2021

No es lo mismo. Soneto marzo 2021

 








El soneto de este mes toca un tema muy trillado en la poesía y, especialmente, en la música. Podría citar, sin pensar demasiado, más de media docena de canciones en las que el/la protagonista se queja de querer tener algo más que amistad con su amado/a. A casi todo el mundo le ha pasado alguna vez, así que pocas explicaciones más requiere este poema.

Este poema está incluido en el libro "Sonetos 2015-2024"


lunes, 1 de febrero de 2021

Soneto de despedida. Soneto febrero 2021

 



Muchas veces me han preguntado si tenía algún soneto adecuado para leer en un funeral. Es natural que se busque algo que decir en fuentes ajenas a uno mismo en un momento en el que se está abatido y no se tiene la cabeza para otra cosa que no sea la tristeza. Para intentar ayudar en esos casos he escrito este poema. He dado por hecho que ser original en un asunto como este es imposible. Por otra parte, lograr una obra que emocione y que haga que la gente se estremezca está al alcance de un grupo de genios en el que no me incluyo. Así las cosas, he intentado abordar el asunto con modestia y buscando un soneto "universal". Mi principal preocupación ha sido que pueda emplearse independientemente de la raza, genero, religión, creencias políticas, etc., que tenga el difunto.

Existe una versión audiovisual grabada en el cementerio de Pamplona el día de Todos los Santos del 2021 y recitada por Miguel, Pachi, Marian, Merche, Andrea y Natichu junto a las lápidas de sus seres queridos fallecidos.


Este poema está incluido en el libro "Sonetos 2015-2024"

viernes, 1 de enero de 2021

La mujer invisible. Soneto enero 2021

 





He trabajado mucho en este soneto y, sin embargo, me ha pasado como a la mujer invisible: he recibido poca compensación a cambio. La idea original era mostrar a una mujer que, pese a portarse bien con todo el mundo, no es correspondida de la misma manera. Esa situación la he observado con frecuencia. También lo contrario: alguien que actúa de forma despótica y ofensiva y que, en pago, recibe dádivas y alabanzas. Los seres humanos somos masoquistas y tratamos bien a quien nos trata mal. Por desgracia, también ocurre lo contrario: personas que deberían ser recompensadas por los favores que han hecho solo obtienen olvido, como es el caso de nuestra protagonista.

Este poema está incluido en el libro "Sonetos 2015-2024"

martes, 1 de diciembre de 2020

La vacuna. Soneto diciembre 2021

 




Hay cierto recelo en la población respecto a la vacuna contra el coronavirus. A mediados de noviembre han aparecido unos titulares en los periódicos que no han ayudado a mejorar esta situación. En vez de invitar al optimismo, que es lo que debería haber pasado, han puesto a todos en estado de alerta. La sucesión de acontecimientos ha sido, más o menos, la siguiente: una farmacéutica anuncia en prensa que su vacuna tiene una eficacia del 90%. Un par de días más tarde, otra, producida en un país que en el momento de escribir estas líneas está colapsado por la epidemia, dice que la suya actúa en el 92,5%. Otro par de días más tarde, una tercera compañía afirma que la suya es eficaz en un 95% (un par de meses antes, el presidente de dicha compañía había estimado que su eficacia era del 60%). No contentos con este festival de cifras, la compañía que había dicho que su eficacia era del 90% dice, solo unos días después, que, en realidad, es del 95%. Para rematar la faena, una empresa que había dicho que su eficacia era del 70% anuncia que, poniendo la mitad de la dosis, es útil en el 90%. Esta situación tan poco seria es la que me ha motivado a escribir el soneto. Dicho esto, debo aclarar una cosa importante. No soy antivacunas. Todo lo contrario, me he puesto unas cuantas. Estoy seguro de que si no me he cogido la hepatitis B, dado el tipo de vida que llevo, ha sido porque me vacuné contra ese virus. Cuando surgió el sida, hace ya unos años, en Inglaterra se comenzó la investigación de una vacuna. Se avanzó bastante. Estaba basada en un virus atenuado. Se inoculó a varios médicos voluntarios. El estudio se interrumpió sin que llegaran a saberse (al menos yo nunca pude acceder a esa información) los resultados. Si en aquella época me hubieran dado la oportunidad de ponerme esa vacuna experimental, me la habría inoculado.


    No sé qué ocurrirá con las vacunas actuales contra el coronavirus. En cualquier caso, que se hayan investigado es, desde mi punto de vista, algo muy positivo. La epidemia ha sido un empujón decisivo para que se den pasos de gigante en el desarrollo de la tecnología del RNAm. De los errores y aciertos que se hayan tenido estos meses se extraerán grandes enseñanzas para combatir otras enfermedades. Se ha abierto un nuevo campo tecnológico del que saldrán beneficiadas las generaciones futuras.


 Este poema está incluido en el libro "Sonetos 2015-2024"


lunes, 23 de noviembre de 2020

El tablero sin noche

 











El Tablero sin noche es mi primera novela histórica. Está ambientada en la Península Ibérica en el siglo XVI (entre 1560 y 1580, aproximadamente). Se trata de una autoedición. Solo puede comprarse en Amazon, tanto en formato papel como en e-book. A continuación pongo la sinopsis y el enlace que lleva al lugar de venta.


SINOPSIS

En el año 1580, durante los enfrentamientos entre las tropas de Antonio prior de Crato y las de Felipe II, dos integrantes de los tercios se conocen frente a un tablero de ajedrez. Son Alfonso de Granada y Hernando de Estella. Tras ese primer duelo, se establece entre ellos una relación de naturaleza indefinida. No es amistad ni rivalidad, es un juego en el que cada experiencia vital constituye un movimiento. El tablero en el que se disputa la partida es el imperio más grande del mundo, organizado por las relaciones feudales de la Monarquía Hispánica, la nobleza y la iglesia católica. Sus casillas alternan acontecimientos históricos (la rebelión de las Alpujarras, la coronación de Isabel de Valois...) y ciudades de la península ibérica (Lisboa, Sevilla, Pamplona, Granada, Estella, Toledo, etc.). Las piezas son, en unas ocasiones, algunos de los personajes más ilustres de la época (Ruy López de Segura, Luisa Sigea, Francés de Álava, Catalina de Mendoza y muchos más) y en otras, los propios jugadores, lo que los convierte en víctimas y verdugos de su destino.



Enlace a la página de Amazon:


https://www.amazon.es/tablero-noche-Andr%C3%A9s-Garralda-Luquin/dp/B0DBF5SGLD/ref=sr_1_7?dib=eyJ2IjoiMSJ9.O32bfUwo3AwLML0EsBljb77U5QW0UruoKzzaeME56d5LRFdJs048UjIwPGlYBPPuLcnvtubsTN0ijAc3kf5aOz4EI-ZxegrrJd6e-alQDjcGsxX5_nKpgwjjU70VnqzL3b4_F34MIxmRC7hIkbXmtg.RYJVOpvTpCT9nsO5zZh9Ahm4vBg9lCktiZVi2lF6nMI&dib_tag=se&qid=1722275441&refinements=p_27%3AAndr%C3%A9s+Garralda+Luquin&s=books&sr=1-7






domingo, 1 de noviembre de 2020

Eres. Soneto noviembre 2020







Escribir un soneto a veces lleva mucho tiempo y otras no tanto, pero hay una cosa que tengo clara: si no estoy constantemente dispuesto a "recibir la inspiración", no me sale nada. Quiero decir que, en mi caso, no es suficiente con encender el móvil y ponerme a pensar, sino que tengo que estar las veinticuatro horas del día en estado de alerta. Es como si el soneto estuviera escondido en alguna parte y para encontrarlo tuviera que andar buscando por los rincones. Explico esto porque me ha costado mucho escribir el de este mes. Mejor dicho, me ha costado mucho encontrar el de este mes. La causa de esta dificultad ha sido que mi mente está centrada en la novela que estoy escribiendo y no queda sitio para nada más. Afortunadamente, una mañana que me desperté antes de lo que hubiese querido me vinieron a la mente los tres últimos versos. Una vez identificado el rastro del animal, darle caza no resultó complicado.

Existe una versión audiovisual recitada por Luis Fernández Reyes





Este poema está incluido en el libro "Sonetos 2015-2024"

jueves, 1 de octubre de 2020

Nuestra charla. Soneto octubre 2020



Soy de los que a veces hablo en alto. De momento no me preocupa demasiado, pero quién sabe si algún día acabaré como el personaje del soneto hablándole a su imagen del espejo.

Este poema está incluido en el libro "Sonetos 2015-2024"

martes, 1 de septiembre de 2020

Necrófilo. Soneto septiembre 2020



Hace unos dieciocho años ocurrió un hecho en el hospital en el que yo trabajaba que me llamó la atención. Un matrimonio había pedido cita con el jefe de cirugía general. No habían acudido a él por encontrarse enfermos, sino para hacerle la siguiente pregunta: ¿había podido dejar embarazada a la esposa alguien del personal de quirófano? Al principio el médico no entendía de qué iba todo aquello. Pronto el matrimonio se lo explicó. Ella estaba embarazada de siete meses, algo que el cirujano pudo constatar con sus propios ojos. Al marido le habían hecho una vasectomía y, por lo tanto, no podía ser el padre. Ella juraba y perjuraba que no había cometido infidelidad. La única posibilidad que se les ocurría era que la hubieran forzado en el hospital. Según el matrimonio, la ginecóloga había dado como fecha posible de la fecundación una que coincidía con los días en los que ella había sido operada bajo anestesia general. El cirujano contesto de manera inmediata que no era posible. Yo, en aquel momento, tenía la misma opinión que él.

        Un par de meses después de que ocurriera el incidente que he comentado conocí a una persona, en una provincia que no era en la que yo vivía, con la que mantuve varias conversaciones. Creo que esas charlas fueron sinceras; sin fantasías ni exageraciones. Un día me contó una historia que, supongo, era cierta. Tenía un amigo que trabaja en la UCI de un hospital. Esa persona masturbaba a los pacientes varones mientras estaban inconscientes. Según su versión, lo hacía por el bien de los enfermos.

        Hoy, tras haber escuchado muchas historias aparentemente inverosímiles y de haber vivido unas cuantas nada convencionales, pienso que a la mujer del matrimonio se le tenía que haber dado credibilidad. Quizá la explicación más lógica, la infidelidad, era la verdadera, pero el cirujano debería haberse planteado otras opciones. Por ejemplo, a veces las vasectomías fallan. En ese caso, el padre sería el propio esposo. ¿Pudo haberla dejado embarazada algún trabajador del hospital? No parece probable, pero sí posible. La paciente estaría inconsciente en el quirófano, en el trayecto del quirófano a la sala de despertar y en la UCI. Lo que ocurrió en ese periplo no lo sabemos.

        Si el término necrófilo existe es porque hay personas que encajan en esa definición. No sé cuál será su incidencia real ni cuántas personas de las que sienten atracción por los cadáveres pueden llegar a consumar actos con ellos, pero seguro que alguna habrá.

Este poema está incluido en el libro "Sonetos 2015-2024"