Un soneto con el que quiero expresar mis mejores deseos para todas aquellas personas que se toman la molestia de entrar en mi blog y leer lo que en él público. Gracias de todo corazón.
A veces siento la necesidad de escribir. A pesar de mi inconstancia he conseguido terminar dos novelas, una obra de teatro, varios sonetos y algunas cosas más. Si quieres enviarme un comentario sobre algo de lo que hayas leído en mi blog puedes hacerlo a esta dirección de correo electrónico: andres.garralda@gmx.es
Un soneto con el que quiero expresar mis mejores deseos para todas aquellas personas que se toman la molestia de entrar en mi blog y leer lo que en él público. Gracias de todo corazón.
En el poema del mes de noviembre “sin ti” hace referencia a sin la letra a. Hace ya bastante tiempo que me propuse escribir cinco sonetos en los que, en cada uno de ellos, no se utilizara una de las vocales. En esta ocasión le ha tocado a la a. Salvo que me haya despistado, no debería aparecer en ninguno de los versos. Ya antes había escrito uno sin la e, otro sin la u y otro sin la o. Pongo más abajo los enlaces a esos sonetos. Ya solo me falta uno sin la i para completar el reto. Si no pasa nada anormal, lo escribiré el año que viene.
Soneto sin la e
https://andresgarraldaluquin.blogspot.com/2016/05/sonetos-mayo-2016.html
Soneto sin la u
https://andresgarraldaluquin.blogspot.com/2017/03/sonetos-marzo-2017.html
Soneto sin la o
https://andresgarraldaluquin.blogspot.com/2020/07/soneto-julio-2020.html
Enlace a la versión audiovisual recitada por Luis Fernández Reyes:
Este poema está incluido en el libro "Sonetos 2015-2024"
El soneto del mes de octubre se lo he dedicado a mi amiga Angels Cladera. Es un soneto que, a diferencia de muchos de los que he escrito últimamente, no relata una historia, sino un conjunto de sensaciones. Lo escribí una noche en que las circunstancias eran las ideales para sentirme feliz y en la que, en cambio, me encontraba melancólico. Los sentimientos, la mayoría de las veces, obedecen a factores externos: te deja la pareja y te pones triste, te toca la lotería y te alegras, te retrasan la jubilación y te enfadas, etc. Sin embargo, hay ocasiones en las que, sin una causa aparente, te sientes bien o mal sin saber por qué. Al menos a mí me pasa.
Existe una versión audiovisual de este soneto recitada Luis Fernández Reyes.
Este poema está incluido en el libro "Sonetos 2015-2024"
La explicación del soneto de este mes está más relacionada con aclarar mi opinión sobre las residencias de ancianos que con el poema en sí mismo. Es posible que, tras leer Cautiva, uno tenga la impresión de que tengo un mal concepto de los asilos, y no es así. Eso es lo que pretendo aclarar. Casi todos los días veo pacientes en la consulta que si siguen vivos y saludables es gracias a que en la residencia en la que están alojados los alimentan, los visten, les dan la medicación, etc. Muchos de esos ancianos, dejados a su aire, tendrían una pésima calidad de vida. Por otra parte, también pienso que la mayoría de los hijos quieren a sus padres y no se los quitan de encima, a diferencia de lo que pasa en Cautiva. Aclarados esos puntos, puedo decir que este soneto se basa en el caso real de una mujer que conocí y que falleció hace algún tiempo. La frase final “cárcel para viejos” me la soltó una anciana hace unos pocos días. Me contó que había visitado a una amiga en su residencia y que, al salir, la impresión que tuvo fue que la dejaba en la cárcel. Me pareció tan impactante que he querido utilizarla en el último verso.
En esta ocasión hay una versión audiovisual del soneto. Luis Fernández lo recita magistralmente. Puede verse en el siguiente enlace:
Este poema está incluido en el libro "Sonetos 2015-2024"
Si hiciéramos una encuesta a pie de calle y le preguntáramos a la gente qué es lo más característico de la poesía, la mayoría responderían: expresa sentimientos. En otras épocas pasadas la respuesta hubiera sido distinta, pero hoy, que la métrica y la rima son despreciadas, la única forma de diferenciar la prosa pura y dura de la poesía es atribuyéndole a esta última una connotación más emocional. Así las cosas, creo que nunca seré un verdadero poeta: no siempre hay sentimientos en mis poemas y, cuando los hay, muchas veces no expreso lo que siento. Soy un puro farsante; un alma técnica disfrazada de alma emocional. Sin embargo, a veces cuelo algún soneto personal entre mis escritos. Este es el caso de Te pido tan poco. Lo escribí hace unos meses y reflejé, lo más exactamente que pude, lo que sentía en ese momento. Quizá sea por ello que, al releerlo hoy para publicarlo, no me deja indiferente.
Enlace a la versión audiovisual recitada por Luis Fernández Reyes
Este poema está incluido en el libro "Sonetos 2015-2024"
Varias veces he comentado que no suelo ser el protagonista de mis sonetos. En el de este mes, sí y no. El paso del tiempo cada vez pesa más. Pienso en el pasado con frecuencia, pero no me siento tan “hundido” como el protagonista del poema. Quiero creer que no me sentiré igual que él hasta que tenga ochenta años o más, aunque habrá que ver si, para entonces, sigo en el reino de los vivos.
Este poema está incluido en el libro "Sonetos 2015-2024"
Cerebros desencajados es el título de mi cuarta novela. Es una obra generosa en sexo y violencia. Un libro no apto para menores y, posiblemente, tampoco para mayores.
Sinopsis:
El hijo de una importante política de Trajanias es asesinado. Las pocas pistas que hay son confusas. El comisario Verazua teme que el caso no pueda ser resuelto, lo que perjudicaría su carrera. En un intento por salir lo menos mal parado posible asigna la investigación, y toda la responsabilidad sobre ella, a Elena Valtoño, una policía de escaso peso en la comisaría que puede ser utilizada como cabeza de turco. La inspectora Valtoño acepta el trabajo, aunque es consciente de que se trata de un regalo envenenado. A partir de ese momento su vida cambia de un modo radical. Conoce la violencia extrema, el sexo sin límites y, lo que más le asusta, su propia personalidad.
El libro es una autoedición que solo está disponible en Amazon, tanto en formato tapa blanda como en e-book. Si quieres visitar el sitio de venta, copia el siguiente enlace y pégalo en tu navegador:
https://www.amazon.es/Cerebros-desencajados-Andr%C3%A9s-Garralda-Luquin/dp/B0DBF71YW8/ref=sr_1_4?dib=eyJ2IjoiMSJ9.O32bfUwo3AwLML0EsBljb77U5QW0UruoKzzaeME56d5LRFdJs048UjIwPGlYBPPuLcnvtubsTN0ijAc3kf5aOz4EI-ZxegrrJd6e-alQDjcGsxX5_nKpgwjjU70VnqzL3b4_F34MIxmRC7hIkbXmtg.RYJVOpvTpCT9nsO5zZh9Ahm4vBg9lCktiZVi2lF6nMI&dib_tag=se&qid=1722275441&refinements=p_27%3AAndr%C3%A9s+Garralda+Luquin&s=books&sr=1-4
Portada:
El poema de este mes es de los que denomino reto. Quería escribir un soneto que terminara con la palabra bukkake. Me puse a ello y la primera conclusión que saqué era que si me proponía hacerlo correctamente, iba a ser imposible. La única palabra que conozco que rima con bukkake es sake. Por lo tanto, me iba a faltar una terminación para uno de los versos de los tercetos. Intenté encontrar una solución. La primera que se me ocurrió era usar una palabra con la terminación aque. Gráficamente no iba a ser lo mismo, pero sí serviría en cuanto a métrica y rima. Además, con esta terminación hay varias palabras interesantes para emplear en un soneto: jaque, ataque, machaque, destaque… Lo valoré, pero lo descarté. Era rendirme sin luchar.
La segunda posibilidad que se me ocurrió era emplear algún nombre propio japonés. Supuse que habría algún apellido nipón que terminaría en ake. Hice una revisión bibliográfica. Tardé un buen rato en encontrar el primero de ellos. El caso es que terminados en aka y en aki hay unos cuantos: Tanaka, Sasaki, Yamazaki, Miyazaki, Iwasaki, Kawasaki, Yamanaka, Araki, Ozaki, Okazaki. Terminado en ake solo encontré uno: Miyake. La cuestión era cómo meter ese apellido en un soneto. Para ello, en primer lugar debía encontrar un Miyake famoso fuera de Asia. Yo no conozco ninguno, pero mirando en internet encontré algunos: Issey Miyake (diseñador de moda), Akira Miyake (investigador en neurociencias) y Akiko Miyake (actriz porno). Podía haber escrito versos de este estilo: «solo vestía ropa de Miyake», «descifré tu mente como Miyake» o «por delante y detrás como Miyake». Sí, pero no. No me acabó de convencer.
Tercera posibilidad: la que empleé. Ya que bukkake no es una palabra recogida por la RAE (¡increíble que un sustantivo tan famoso todavía no haya sido incorporado al español!) hiciera lo que hiciera el soneto iba a ser incorrecto desde un punto de vista, digamos, purista. Así que, de perdidos, al río. Decidí utilizar alguna palabra en otro idioma. Me decanté por mistake, que, sin duda, no era la mejor opción. ¿Por qué fue tan pésima elección? Por dos motivos opuestos entre sí. El que no sepa qué significa mistake ni sepa inglés leerá la palabra en español y el soneto conservará la métrica y la rima. El problema es que no entenderá el sentido del verso. Para aquellos que sepan inglés esto último no será un inconveniente, pero el verso ni será endecasílabo ni terminará en palabra llana, ya que pronunciarán [muh·steik].
Este soneto, además de reto, es engendro. ¿Por qué lo digo? Por su contenido. El primer cuarteto y el último terceto tienen en común que no son nada trascendentales. De algún modo, mantienen un tono similar. En cambio, el segundo cuarteto y el primer terceto pretenden ser poéticos. Hay una contradicción en la forma. Podía haber hecho un esfuerzo por corregirlo, pero al final he optado por dejarlo tal cual: árbol que nace torcido, crece torcido.
Este poema está incluido en el libro "Sonetos 2015-2024"