No creo en las películas de buenos y malos. Tampoco que en un gremio, ya sea el de fareros, el de electricistas, el de taxistas u otro cualquiera, todos sean ángeles o demonios. No mitifico. Por lo tanto, estoy muy lejos de pensar que todos los médicos seamos maravillosos. En nuestra profesión hay peseteros, caraduras, drogadictos, inmorales y cualquier adjetivo negativo que uno quiera aplicar. Por supuesto, también existe lo contrario: honestos, íntegros, inteligentes, empáticos, etc. Hay otra cosa que debo comentar: en mi opinión, el médico es el principal enemigo del médico. Dice la leyenda urbana que somos un gremio que nos protegemos unos a otros. Será verdad, pero yo no me lo creo. Después de leer esto te plantearás por qué he escrito un soneto como Orgullo médico. Es lógico que pienses que no tiene sentido. Hasta hace poco para mí tampoco lo tenía. Lo he hecho porque los ataques hacia la profesión que ejerzo se han hecho tan intensos que he sentido la necesidad de reivindicarme. Desde hace muchos años, en Navarra, que es la provincia de España en la que hago mi trabajo, el descrédito hacia la profesión médica es una constante. Los ataques proceden de la Administración (da igual el partido que gobierne en ese momento), de la prensa, de los sindicatos, de otros profesionales sanitarios y de colectivos varios de los que uno se pregunta quién les ha dado vela en este entierro. Por el contrario, tengo la impresión (puede ser totalmente errónea) de que los pacientes, en general, aprecian a los médicos. Hay una disparidad importante entre lo que piensa la población general y lo que opinan los que, supuestamente, les representan. Estos últimos odian a los médicos, al menos en Navarra. Si le preguntas a la inteligencia artificial cuáles son las causas por las que la gente siente odio, su respuesta, tan aséptica como interesante, es la siguiente: “El odio surge principalmente del miedo a lo desconocido, la envidia, el resentimiento por heridas pasadas y la necesidad de cohesión grupal, funcionando como mecanismo de defensa ante amenazas percibidas. Es una emoción compleja impulsada por prejuicios, frustración y la proyección de inseguridades propias sobre otros”. En fin, es lo que hay.
Existe una versión audiovisual recitada por Luis Fernández Reyes:
Dicen que en el Papiro de Ebers aparece la primera información documentada sobre oftalmología. Si uno sigue leyendo..., no te llama la atención que se desarrollara la cirugía ocular antes que la óptica? O dicho de otro modo, que se operasen las cataratas antes de que se usasen gafas?
ResponderEliminarHola. Interesante. No lo sabía. No tengo una respuesta. Creo que cuando se escribió el papiro de Ebers ya se trabajaba el vidrio. De algún modo, tenían la tecnología para confeccionar unas gafas, aunque fueran muy inexactas. Lo que pasa es que el hábito de matar animales y humanos los habría acostumbrado a las incisiones. La cirugía estaría más al alcance de la mayoría de la población que la física.
EliminarCrees que el actual desprestigio de los médicos procede desde el poder, desde la opinión pública o desde ambas?
ResponderEliminarHasta hace unos años gran parte del desprestigio de los médicos se lo habían ganado ellos mismos con su actitud. Yo empecé a trabajar hace más de tres décadas. En aquella época había muchos "señores doctores" que iban por la vida endiosados. Hoy en día eso no se ve (o es muy minoritario). El desprestigio de los médicos actual procede del poder. Utiliza a los medios de comunicación, que al final están a su servicio, para devaluar la actividad médica. Cuánto menos importancia se le da a un trabajo, más se justifica pagar poco por él.
EliminarUn médico es hoy fácilmente sustituible?
ResponderEliminarHoy en día, todavía, no. Lo será pronto gracias a la inteligencia artificial, al menos en las especialidades médicas. Y menos mal. La única solución que veo al descalabro de la sanidad en España la traerá la tecnología. Será más complicado sustituir a algunos cirujanos. Hasta que los robots sean capaces de operar una catarata pasarán unos cuantos años. Además, al principio serán tan caros que resultará mucho más barato contratar a personas. Pero nos sustituirán, sin duda. La profesión médica tiene los años contados. Supongo que será lo mismo que les ocurrió a los herreros o a los mozos de cuadra cuando comenzaron los automóviles. Hoy quedan algunos, pero son una mera anécdota.
EliminarComentario para "Ligero".
ResponderEliminar"La vida de los muertos está en la memoria de los vivos".
Cicerón. 43 aC
Pienso lo mismo que Cicerón. Era un hombre bastante sabio, aunque eso no impidió que Marco Antonio lo eliminara del tablero.
EliminarO puede que hoy en día, muchos vean lo que ya vio Francisco de Quevedo 1580-1645 en su época. "La hora de todos y la Fortuna con seso" capítulo XXV.
ResponderEliminarHola.
EliminarNo sabría qué decirte. No he leído esa obra. Me suena su existencia de mi época de estudiante. Creo recordar que los dioses hablaban del comportamiento humano o algo así. Ni idea, en definitiva. Lo siento.
Hola de nuevo.
EliminarMe ha entrado curiosidad y he buscado el Capítulo XXV de "La hora de todos..." Lo copio a continuación por si alguien más tiene interés en leerlo:
XXV. LOS DOS AHORCADOS
Estaban ahorcando dos rufianes por media docena de muertes: el uno estaba
ya hecho badajo de la ene de palo, el otro acababa de sentarse en el poyo
donde se pone a caballo el jinete de gaznates. Entre la multitud de gente que
los miraba, pasando en alcance de unos tabardillos, se pararon dos médicos, y
viéndolos, empezaron a llorar como unas criaturas, y con tantas lágrimas, que
unos tratantes que estaban junto a ellos los preguntaron si eran sus hijos los
ajusticiados. A lo cual respondieron que no los conocían, empero que sus
lágrimas eran de ver morir dos hombres sin pagar nada a la facultad. En esto
los cogió a todos la hora, y columbrando el ahorcado a los médicos, dijo:
-¡Ah, señores dotores! Aquí tienen vuestedes lugar, si son servidos, pues
por los que han muerto merecen el mío, y por lo que saben despachar, el del
verdugo. Algún entierro ha de haber sin galeno, y también presume de aforismo
el esparto. En lo que tienen encima, y en los malos pasos, sus mulas de
vuestedes son escaleras de la horca de pelo negro. Tiempo es de verdades. Si
yo hubiera usado de receta, como de daga, no estuviera aquí, aunque hubiera
asesinado a cuantos me ven. Una docena de misas les pido, pues le es fácil
acomodarlas en uno de los infinitos codicillos a que dan prisa."
Está claro que Quevedo no tenía en gran estima a los médicos. También está claro que a todo el mundo le gusta el dinero, incluido a Quevedo. Y aquí copio una cosa más, en este caso obtenida de la Inteligencia Artificial:
"Quevedo era noble, Caballero de la Orden de Santiago, compró el señorío de Torre de Juan Abad y trabajó como secretario del Duque de Osuna y del Rey, obteniendo sus ingresos de rentas y mercedes reales."
Con ese curriculum, poco de valor tienen para mí sus juicios morales.
A UN MÉDICO
ResponderEliminarYacen de un home en esta piedra dura
El cuerpo yermo y las cenizas frías:
Médico fue, cuchillo de natura,
Causa de todas las riquezas mías.
Y ahora cierro en honda sepultura
Los miembros que rigió por largos días;
Y aun con ser Muerte yo, no se la diera,
Si dél para matarle no aprendiera.
F de Quevedo 1580-1645.
Hola.
EliminarNo conocía este poema. Me ha gustado. Es ingenioso. Es frecuente que se culpe al médico de las enfermedades y de la muerte. Pasó en los tiempos de Quevedo, en los previos y pasa hoy en día. En algunos casos será cierto, pero en los menos. Es raro que un médico vaya buscando pacientes. En cambio, es muy frecuente que un paciente vaya buscando un médico. Si no me quieres, ¿para qué vienes a mí?
Quevedo quiso destacar como severo moralista y crítico social en su tiempo y en su futuro. Objetivo que logró con creces por ser muy hábil escritor y orador.
ResponderEliminarSin embargo, no fue un pensador. Sus tesis sobre moral a menudo carecían de un fundamento sólido y caían en ridículas contradicciones.
Fue duramente censurado y aun así ha sido leído durante siglos.
Si lo piensas, no es poco.
Para mí es muy importante distinguir entre autor y obra. Quevedo tenía un gran talento. Lo que he leído suyo me ha gustado mucho. Sin embargo, tengo la impresión de que era la clase de persona a la que evitaría.
Eliminar"Cuando se tiene tanta moral,
ResponderEliminarpor lo general se tiene doble".
F. Nietzsche 1844-1900
Muy buen aforismo. Tan conciso como cierto.
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